Muy codiciada ayer y hoy, Sintra fue residencia vacacional de la monarquía portuguesa y de los jefes moros. Anteriormente, también disputaron su fortificación romanos, árabes, lusos y castellanos. En épocas más sosegadas, alrededor del siglo XV, se convierte en lugar de descanso para la monarquía, y sus alrededores, utilizados para la práctica de la caza. Más próximo a nuestros días, entre el XVIII y XIX, viajeros que disfrutaran estos parajes, se hacían eco y daban validez al viejo dicho español: “salir a ver el mundo y no pasar por Sintra es ir ciego”.
El itinerario monumental de Sintra – Vila parte del Palacio Nacional, epicentro de la ciudad. Perfectamente reconocible por sus características chimeneas cónicas, es el principal punto de referencia para el visitante. Arquitectónicamente el edificio del Palacio dispone de interesantes muestras de estilo gótico y posteriores formas manuelinas, con exagerados motivos curvados y aparentemente en movimiento. Intramuros, esas mismas expresiones góticas se compensan con otras de reminiscencias árabes, que poco a poco fueron transformando cada uno de los monarcas en sus habituales estancias veraniegas. De entre los monarcas que ocuparon el Palacio, la última, en este caso, lo hizo en la década de 1880, fue María Pia, abuela del último monarca reinante de Portugal, Manuel II.
En la zona histórica de Belém, se encuentran los monumentos más emblemáticos de Lisboa, la Torre de Belém y el Monasterio de los Jerónimos. Máximos exponentes de belleza arquitectónica y del estilo manuelino, que evoca los Descubrimientos portugueses. Ambos son Patrimonio Mundial.
El Padrón de los Descubrimientos, es un homenaje a los grandes navegantes portugueses. Desde su parte más alta, podrá observar la Rosa de los Vientos trazada en el suelo.
En el Castillo de San Jorge, conquistado a los moros, en 1147, por D. Afonso Henriques, primer rey de Portugal, puede asistir a una proyección multimedia sobre la evolución de la ciudad, en el espacio Olissipónia.
También fue D. Afonso Henriques quien mandó edificar la Catedral.
La Iglesia de San Roque, uno de los primeros centros de los jesuitas en Portugal, posee una magnífica capilla barroca dedicada a San Juan Bautista e íntegramente construida en Italia.
La Basílica de Estrela, transición del barroco al neoclásico, guarda en su interior un extraordinario belén, con más de 500 figuras.
En el Monasterio de São Vicente de Fora se encuentran interesantes paneles de azulejos inspirados en las fábulas de La Fontaine.
En la barroca Iglesia de Santa Engracia, hoy Panteón Nacional, se encuentra la tumba de la fadista portuguesa Amália Rodrigues.