Sheraton_Tahiti

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El Sheraton, situado entre el mar y la carretera en dirección al pueblo de Faaa (al oeste de Papeete), se erige entre la ciudad principal de Tahití y su aeropuerto. Cuenta con 190 habitaciones repartidas en un edificio de cuatro plantas, con una arquitectura más bien banal aunque sin resultar desagradable. Si tenemos en cuenta que la mayoría de hoteles de Tahití suelen ser lugares de paso antes de viajar hacia las islas, el Sheraton es, por su situación, comodidad y prestaciones, una perfecta elección. Sobre todo después de la ampliación de la playa artificial. Está equipado asimismo con una bonita piscina con jacuzzi, una amplia sala de fitness, sauna y dos salas de masaje.

Las habitaciones, en proceso de renovación, deberían ofrecer pronto los nuevos estándares "Sheraton", sobre todo en lo relacionado con las camas, con algunas de tamaño King Size de 2 m. Las 190 habitaciones dan al mar, sin excepción. Cuentan con las comodidades de un hotel de gran nivel internacional, con una sola diferencia: el minibar no está surtido (aunque se ofrece de manera gratuita una botella de agua mineral). Todas las habitaciones están equipadas con conexión Wi-Fi. La decoración, de estilo colonial, con muebles y un bonito suelo de madera, es agradable aunque no destaca por su gran personalidad. Los baños también están bien equipados, pero resultan algo tristes debido a la ausencia de ventanas y una elección de colores algo sombríos.

El hotel cuenta con dos restaurantes, el Terrasse y el Moevaï, situados junto al mar y en un ambiente cautivador. El Terrasse propone una carta "casual", que incluye un menú tipo tentempié y una selección de especialidades internacionales (6 entrantes, 6 carpaccios, 15 platos principales y 6 postres). Por su parte, el Moevaï ofrece una cocina más refinada, con un estilo francés y sabores polinesios (filete de atún rojo medio-hecho con azafrán); alrededor de 30 euros el plato. La selección de caldos resulta interesante; principalmente franceses (vino de la casa a 15 euros).

En 2005, el hotel trajo grandes cantidades de arena y plantó 50 cocoteros junto al parque. El entorno ha ganado en encanto, incluso si la "playa" del Sheraton no da directamente al mar, ya que está separada por las rocas. Está permitido el baño, pero no resulta muy agradable: el hotel está situado junto a un canal con cierto tráfico marítimo. El agua, aunque clara, está algo sucia por los residuos del no muy lejano puerto de Papeete. La gran piscina, su atractivo jacuzzi y las numerosas tumbonas hacen que este inconveniente se olvide rápidamente
 

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