La ubicación de Oporto, al norte del país, consigue que sea un destino menos visitado, eclipsado por la siempre poética Lisboa, el glamour de Estoril, las soleadas playas del sur en el Algarve, o la piadosa visita a Fátima. Del mismo modo que en Lisboa con el río Tajo, la urbe de Oporto queda divida por un gran torrente, el Duero, -aquí denominado Douro-, que separa dos ciudades en dos orillas.